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EL SECRETO DE ‘POKÉMON GO’

Después del “boom” no ha llegado la calma.Pokémon Go sigue siendo un fenómeno, tanto a nivel social como digital entre el público. Si sumamos las descargas en Android e iOS, el videojuego ya ha sido instalado más de 75 millones de veces y ostenta el récord de descargas en Android en un fin de semana (50 millones). La gente  pasa más tiempo en el universo Pokémon que en WhatsApp, lo usa más que Spotify o Netflix y cuenta con más usuarios activos que Candy Crush, Tinder o Clash of Clans, entre otros.

¿Pero qué tiene Pokémon Go que a todos enamora? Quizá sea la esencia de principios de los 2000, el color amarillo de Pikachu o la firme convicción dehacernos con todos de una vez. Aunque probablemente tenga más que ver con el aliciente de dar vueltas por la calle y ver la panadería de la esquina o el cine de tu barrio convertido en una Pokeparada. El caso es que no lo sabemos, pero el juego está arrasando a niveles de anuncios de macroquedadas para cazar Pokémon en mitad de la ciudad.

Quizá la característica más novedosa sea esa que conjuga la realidad aumentada con el videojuego. Gracias a la función de geolocalización del teléfono, el jugador se sitúa en un entorno virtual en el que los Pokémon aparecen y desaparecen a su alrededor y las Pokeparadas se ubican en lugares reales y cotidianos, algunas veces, incluso, en monumentos o puntos emblemáticos de su ciudad. Pero ¿cómo sabe Nintendo que un grafiti de Ze Carrión está donde está? ¿Cómo convierte en Pokeparada un cierre de Dingo en Malasaña o una frase tan incendiaria como “Aborto no, pedofilia sí”?

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¿Cualquier lugar es bueno?

Un comercio aprovechando el tirón de ser una Pokeparada
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No ha faltado la polémica. Sabemos que Nintendo ha elegido qué lugares son gimnasios y cuales son Pokeparadas en función de su popularidad en Ingress. Pero algunos tuiteros, como el periodista de El País Javier Salas, se mostraban sorprendidos porque la compañía japonesa haya incluido un monumento a Franco como lugar en el que obtener pokéballs y pociones gratis.

En Japón, las autoridades ya han pedido que se elimine como Pokeparada el memorial a las víctimas de Hiroshima. En Polonia, el museo de Auschwitz pidió que se suprimiese el enclave como lugar de visita para los entrenadores Pokémon y en varios puntos de EEUU y Australia, las autoridades han tenido que poner carteles en la puerta de varias comisarías prohibiendo el paso a los jugadores.

Y es que las Pokeparadas son un negocio. El director ejecutivo de Niantic, John Hanke, reconocía hace unas semanas al Financial Times que “junto a los pagos en la aplicación, hay un segundo componente de nuestro modelo de negocio que es este concepto de sitios patrocinados que nos pagan para ser lugares dentro del tablero de juego virtual”. Un pizzero de Nueva York confesó que, desde que su pizzería estaba considerada como Pokeparada, había aumentado sus ingresos en un 75%. Y McDonalds ya está negociando con Nintendo en Japón para convertirse en la primera marca que incluye sus cerca de 2.900 restaurantes en el juego.