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Qué información personal está en peligro cuando me conecto al Wi-Fi público

Conectarse a una red Wi-Fi pública, como las disponibles en cafeterías, restaurantes, bibliotecas, aeropuertos, estaciones de transporte, centros comerciales, tiendas, parques y plazas, puede suponer un riesgo para la seguridad, ya que la información transmitida y recibida puede ser interceptada por personas malintencionadas.

Es posible que otros usuarios también estén conectados a la misma red y puedan tener acceso a los datos transmitidos a través de ella. Esto significa que alguien con conocimientos técnicos podría interceptar y acceder a información sensible que se transmite sin cifrar.

Además, los ciberdelincuentes pueden crear redes falsas y engañar a los usuarios para que se conecten a ellas. Son conocidas como “puntos de acceso maliciosos”, y están diseñadas para robar información confidencial de los usuarios desprevenidos.

Qué información puede estar en peligro

Cuando una persona se conecta a una red de Wi-Fi pública, existe el riesgo de que su información quede expuesta y accesible para terceros. Algunos ejemplos de lo que podría estar en peligro:

– Contraseñas: si el usuario ingresa sus claves en sitios web o aplicaciones mientras está conectado a una red Wi-Fi pública no segura, existe la posibilidad de que alguien pueda interceptar y obtener acceso a esas contraseñas.

– Datos personales: la información como nombre, dirección, número de teléfono, dirección de correo electrónico y otros datos privados que se transmiten a través de la red, puede ser interceptada y utilizada de manera inapropiada.

– Datos financieros: si se realizan transacciones bancarias o compras en línea mientras se está conectado a una red Wi-Fi pública no segura, los datos como los números de tarjetas de crédito o cuentas bancarias, pueden quedar expuestos y ser utilizados para actividades fraudulentas.

– Aplicaciones de texto: el correo electrónico y los mensajes enviados a través de aplicaciones como WhatsApp, Instagram o Messenger, pueden ser interceptados en una red Wi-Fi pública, lo que permite que alguien pueda leer las comunicaciones privadas.

– Actividad de navegación: los sitios web visitados, las búsquedas realizadas y otros datos pueden ser registrados y utilizados para rastrear la actividad en línea de la persona.

Aunque el uso de una red pública segura con cifrado y autenticación adecuada puede reducir el riesgo de exposición de datos, generalmente se aconseja abstenerse de enviar información privada en este tipo de redes. Se recomienda utilizar una red privada virtual (VPN) para encriptar los datos y agregar una capa adicional de seguridad.

Historia del Wi-Fi

El Wi-Fi, también conocido como Wireless Fidelity, es una tecnología que permite la conexión a Internet sin necesidad de cables.

Su historia se remonta a finales de los años 90. En esa época, se estableció un estándar llamado IEEE 802.11, que fue el punto de partida para su desarrollo. Poco después, se lanzaron los primeros productos comerciales basados en este estándar.

A medida que avanzaba la tecnología, se mejoraron sus estándares, lo que permitió velocidades de transmisión más rápidas y un mayor alcance. Con el tiempo, el Wi-Fi se convirtió en una herramienta popular y se implementó en hogares, oficinas y lugares públicos de todo el mundo.

Se necesita un enrutador conectado a internet de banda ancha que emite señales de radio. Los dispositivos buscan estas señales para conectarse. Se establece una conexión segura a través de protocolos y claves de seguridad.

En ese sentido, los datos se envían en paquetes a través de las ondas de radio entre el dispositivo y el enrutador. El enrutador actúa como intermediario entre el dispositivo y los servidores en Internet.

Utiliza diferentes frecuencias de radio, como 2.4 GHz y 5 GHz, y la calidad de la señal puede verse afectada por la distancia y los obstáculos físicos. Actualmente, sigue evolucionando con nuevos estándares que ofrecen velocidades más rápidas y una mejor conexión inalámbrica.

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