Cristiano Ronaldo confirmó que no contempla retirarse de la selección de Portugal y explicó públicamente los acontecimientos ocurridos durante el último campamento nacional. Según su versión, después del Mundial, el presidente de la Federación Portuguesa de Fútbol (FPF) le pidió reconsiderar su salida y conocer su opinión sobre el actual entrenador, a quien consideró una elección adecuada.
El delantero relató que, en agosto, el técnico le comunicó que sería una pieza importante de su proyecto y que tendría participación en los primeros y últimos partidos. También le planteó la posibilidad de no disputar algunos encuentros como visitante, propuesta que Ronaldo rechazó al considerar que, como capitán, debía acompañar al equipo. Posteriormente, aseguró que se acordó que jugaría 30 minutos ante Noruega, pero, pese a calentar durante el descanso, nunca recibió la indicación de ingresar.

Ronaldo reconoció que fue un error no saludar a los aficionados al finalizar aquel encuentro y ofreció disculpas por su comportamiento. Sin embargo, sostuvo que posteriormente alcanzó un acuerdo con el entrenador para que este explicara públicamente lo sucedido y aclarara que la decisión había sido suya. Según el jugador, la conferencia de prensa no respetó lo pactado y sus declaraciones fueron interpretadas como una agresión que consideró injustificada.

Finalmente, el capitán portugués afirmó que durante casi 25 años nunca intervino en decisiones técnicas, pero que la ruptura de su palabra cambió su posición. También asumió toda la responsabilidad por haberse marchado sin saludar a sus compañeros y consideró que la FPF debería sancionarlo. Pese a la controversia, su mensaje deja claro que su intención es continuar vinculado a Portugal y seguir disponible para la selección.