La Selección de Honduras protagonizó uno de los episodios más bochornosos de su historia reciente al caer 2-3 frente a Surinam en el Estadio Chelato Uclés, arruinando por completo el debut oficial del técnico español José Francisco Molina en la Liga de Naciones de la Concacaf. La clave del nefasto rendimiento catacho radicó en una alarmante fragilidad defensiva, una desconexión táctica absoluta entre líneas y una sangría de errores individuales que culminó de la peor forma con un gol en propia puerta de Luis Palma. A pesar de los chispazos de Dereck Moncada y Bryan Róchez en la primera mitad, la "H" lució como un equipo apático, desordenado y carente de ideas para descifrar la dinámica propuesta por el conjunto surinámico, demostrando que el cambio en el banquillo no ha solucionado las carencias estructurales que arrastra el fútbol nacional.
El pitazo final desató una tormenta de indignación y abucheos en las graderías del recinto capitalino, donde la afición hondureña dejó clara su absoluta hartura con el proceso. El descontento popular no solo apuntó hacia la desidia mostrada por los futbolistas en el campo, sino también directito hacia los directivos de FENAFUTH y el cuerpo técnico por la improvisación recurrente. La hinchada abandonó el estadio entre gritos de reproche y cánticos de protesta, consciente de que perder tres puntos en casa ante un rival históricamente inferior no solo complica el camino hacia la Copa Oro, sino que confirma que el fútbol catacho tocó fondo sin dar señales de reacción.
Papelón histórico en Tegucigalpa: Surinam expone las miserias de una Honduras sin rumbo
Publicado el 26 de septiembre de 2026 | Categoría: Deportes