Ucrania intensificará sus ataques contra refinerías de petróleo rusas en respuesta a lo que el presidente Volodymyr Zelenskiy describe como una nueva doctrina militar de Moscú contra infraestructura civil. Según el mandatario ucraniano, documentos obtenidos por sus servicios de inteligencia indicarían que Rusia contempla ampliar los objetivos de sus ataques para presionar a la población a abandonar Kiev y otras ciudades.

Zelenskiy afirmó que Ucrania responderá a los ataques contra su infraestructura energética, pero aseguró que evitará dirigir sus operaciones contra civiles. El mandatario señaló especialmente a las refinerías rusas como objetivos estratégicos, al considerar que generan recursos económicos utilizados para financiar la guerra. Rusia, por su parte, sostiene que sus ataques son represalias por las acciones militares ucranianas y niega atacar deliberadamente a la población civil.
En el frente de combate, Zelenskiy aseguró que la contraofensiva ucraniana en el Donbás ha permitido recuperar unos 140 kilómetros cuadrados de territorio. Al mismo tiempo, Kiev se prepara para una posible nueva campaña rusa contra su infraestructura energética durante el invierno, mientras enfrenta un incremento en los ataques con drones Shahed y dificultades para interceptarlos debido al desgaste de sus reservas de munición para los aviones F-16 y MiG.

Ucrania también busca reforzar sus capacidades de defensa y ataque mediante nuevos drones interceptores y misiles de fabricación nacional. Zelenskiy confirmó el reciente uso en combate del misil balístico FP-7 y expresó su expectativa de que el modelo FP-9, de mayor alcance, esté disponible durante el otoño. Paralelamente, Kiev afirma haber obtenido respaldo financiero europeo para mantener sus pedidos de drones y cubrir parte de sus necesidades de defensa ante la continuidad del conflicto.