Ver películas de terror podría tener un efecto inesperado en el organismo: aumentar el gasto de calorías. Una investigación realizada en el Reino Unido evaluó la respuesta física de diez personas durante la proyección de diferentes cintas de miedo y encontró que el consumo energético aumentó aproximadamente un tercio durante la experiencia.

Los investigadores midieron el ritmo cardíaco y el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono para determinar el impacto del miedo en el metabolismo. Según los resultados, los sobresaltos y las escenas de suspenso provocan una aceleración del pulso y una liberación de adrenalina, lo que puede elevar temporalmente el gasto energético.

Entre las películas que registraron mayor consumo calórico figuran El Resplandor, con 184 calorías; Tiburón, con 161; y El Exorcista, con 158. También aparecen Alien, Saw y Pesadilla en Elm Street, cuyos niveles de consumo variaron según la intensidad de las emociones provocadas durante la proyección.

Además de la respuesta física, las experiencias de miedo pueden generar cambios positivos en el estado de ánimo. Sin embargo, este efecto no debe considerarse un método para adelgazar ni sustituir la actividad física. Las personas con afecciones cardíacas deben tener precaución, ya que las emociones intensas y los sobresaltos pueden representar un riesgo para su salud.